viernes, 15 de febrero de 2013

La guerra de divisas en el centro de la polémica del G20 en la cumbre de Moscú

15/02/2013

La "guerra de divisas" acaparó hoy los debates en el marco de la reunión ministerial del G20 en Moscú, en los que tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) defendieron la postura de Japón sobre la devaluación del yen.

"El actual debate sobre la 'guerra de divisas' no tiene fundamento", afirmó la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

Lagarde, quien hizo estas declaraciones tras entrevistarse con el presidente ruso, Vladímir Putin, antes de la reunión de ministros de Finanzas y jefes de bancos centrales del G20, subrayó que la actual cotización de las diferentes divisas refleja su valor real.

Señaló que, "efectivamente, recientemente el euro se ha apreciado y el yen depreciado, pero esto ocurrió como resultado de unas acertadas medidas políticas adoptadas por Europa y por la suavización de la política monetaria y crediticia en Japón".

"Saludamos los pasos dados por los gobiernos de esos países", agregó Lagarde.

En la misma línea, el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, aseguró que "no hay ninguna 'guerra de divisas'".

"A día de hoy, la amenaza de una 'guerra de divisas' es menor que hace dos o tres años. Yo no creo que debamos seguir librando guerras que ya han terminado. Vamos a pensar en el futuro, sobre el aumento de la productividad y de la competitividad", dijo en rueda de prensa.

Gurría destacó que Japón, el cual se ha granjeado un aluvión de críticas por su política monetaria expansiva para impulsar sus exportaciones, que ha provocado la devaluación del yen, se encuentra en deflación desde hace diez años.

"Sí, el yen se deprecia por esto, pero no porque ellos manipulen la cotización de la moneda nacional. Japón utiliza los instrumentos de la política económica no sólo para debilitar su divisa, sino para lograr crecimiento", puntualizó.

Mientras, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, volvió a advertir hoy de los riesgos de una eventual "guerra de divisas" entre las principales economías.

"No queremos intervenciones estatales en el tipo de cambio, sino que queremos un tipo de cambio guiado por el mercado", precisó a una emisora de radio alemana.

Pese a que desde noviembre pasado el yen se ha depreciado un 25 y un 17 por ciento en relación con el euro y el dólar, respectivamente, el titular nipón de Finanzas, Taro Aso, ha refutado las críticas de sus socios comerciales.

Por su parte, el responsable de Finanzas de Rusia, Antón Siluánov, expresó hoy su confianza en que en el comunicado final los ministros abogarán mañana por que siga siendo el mercado el que determine las cotizaciones de la moneda, aunque no se espera un rapapolvo a Tokio.

Con todo, llamó a los asistentes a que centren su atención en la agenda oficial de la reunión ministerial del G20 que debe presentar las propuestas a tratar en la cumbre del 5 y el 6 de septiembre en San Petersburgo (Rusia).

Al respecto, Putin opinó que es prioritario abordar el problema del desarrollo de los mercados de capitales, los instrumentos de financiación de las inversiones y la regulación del sector financiero.

"La desconfianza de los inversores radica principalmente en los fallos del anterior sistema de regulación", aseguró el líder ruso, quien advirtió de que estos no arriesgarán su dinero si no se crean condiciones que prevengan el estallido de nuevas crisis.

Putin alertó de que la deuda ya supera el volumen del Producto Interior Bruto en los países desarrollados y afirmó que la única forma de recuperar la confianza es con políticas transparentes de gestión de la deuda y del déficit presupuestario.

En relación a la crisis, el jefe del Kremlin se mostró optimista y parafraseó al presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, quien subrayó que "la peor fase de la crisis ya ha pasado".

Putin, quien recibió a los ministros en el Kremlin, considera que los países miembros del grupo deben aunar esfuerzos a la hora de exponer nuevas medidas para estimular el crecimiento, la creación de puestos de trabajo y las inversiones.

Y desafió al grupo a plantear políticas a largo plazo que saquen a la economía mundial del estancamiento y la conduzcan al crecimiento estable, aunque siempre con los pies en la tierra y con la vista puesta en las condiciones sociales de cada país.

Además, indicó que la Presidencia rusa espera que este año el G20 consensúe una nueva fórmula de cuotas en el FMI que refleje la situación real de la economía mundial, para dar más voz y voto a las naciones en desarrollo.

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