Una imagen de la manifestación contra los planes de ajuste de Berlusconi.
La huelga de esta jornada es también la segunda que lidera la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) desde que Susanna Camusso pasara a ser su secretaria general el pasado noviembre de 2010.
El principal sindicato de Italia ha conseguido que más de 100 ciudades se sumen a la huelga general, y ha organizado paros de ocho horas por turno en todos los sectores, incluido el de transportes, lo que afectará tanto los servicios de autobús y metro como el ferroviario y el aéreo. El motivo de la huelga está muy claro: rechazar el plan de Silvio Berlusconi, que ha "impuesto más tasas a los trabajadores y a los jubilados, ha recortado los servicios y la sanidad, sin garantizar el equilibrio de las cuentas públicas, ni favorecer el crecimiento y la ocupación".




