León Bendesky
16/04/2012
La economía ha resistido los vaivenes de la fragilidad financiera mundial, luego de la fuerte caída del producto en 2009. Desde entonces se ha mantenido el crecimiento que, en promedio y durante largo periodo, sigue siendo bajo y con las mismas condiciones en su estructura productiva, laboral y de comercio exterior. Las reservas son grandes y las corrientes de capital mueven el tipo de cambio, en ocasiones de modo sensible, pero no han provocado una depreciación profunda del peso. Las tasas de interés de referencia administradas por las autoridades monetarias también se han mantenido relativamente estables, así como la inflación.
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