sábado, 14 de julio de 2012

Capitalismo tardío y neoliberalismo: una perspectiva de la actual fase de la onda larga del desarrollo capitalista

Michel Husson /Enero de 2012

El mundo se hunde en la segunda Gran Depresión de su historia moderna. La crisis financiera provocada por las hipotecas subprime desencadenó una recesión global en 2009 y una nueva recesión comienza en Europa en 2012. A través de este proceso, está en curso una recomposición sustancial del régimen social de acumulación.

Aunque el concepto de crisis es sin duda ambiguo, suelen asociársele tres significados: una crisis periódica, una crisis de regulación y una crisis sistémica. El período actual puede ser descrito como una crisis de regulación, pero también como una crisis sistémica. Este artículo pretende abordar la actual fase de la onda larga del capitalismo tardío.

El tiempo largo del capital

El concepto de crisis de regulación ha sido discutido desde hace tiempo como parte de una visión de un capitalismo tendente al equilibrio y auto estructurante. Por el contrario, partimos de la concepción propuesta por Dockès y Rosier (1), es decir, la de un “orden productivo” neoliberal, teniendo en cuenta que el capitalismo redefine periódicamente su modo de funcionamiento para hacer frente a sus contradicciones. De hecho, el capitalismo se basa en un mecanismo social de explotación y acumulación del capital, pero su modo de funcionamiento evoluciona con el tiempo.

Esta visión era el punto de partida de la teoría de Kondratiev de los ciclos largos de lacoyuntura (2), como se le llamó en su época o, más tarde, las ondas largas del desarrollo capitalista. El concepto de “ciclo” sugiere la idea equivocada de automatismo y repetición que es incompatible con la evidencia histórica.

León Trotsky, adversario de Kondratiev, compartió su punto de vista de entender la acumulación económica como un proceso ondulatorio. En un artículo publicado en 1923 escribió: “Observamos en la historia que los ciclos homogéneos están agrupados en series. Épocas enteras de desarrollo capitalista suceden cuando un cierto número de ciclos están caracterizados por auges agudos sucesivos y crisis débiles y de corta vida. Como resultado obtenemos un fuerte movimiento ascendente de la curva básica del desarrollo capitalista. Tendremos épocas de estancamiento  cuando esta curva, aunque pasando a través de oscilaciones cíclicas parciales, permanece aproximadamente en el mismo nivel durante décadas. Y, finalmente, durante ciertos períodos históricos la curva básica, aunque pasando como siempre a través de oscilaciones cíclicas, se inclina hacía abajo en su conjunto, señalando el declive de las fuerzas productivas” (3).  El esquema que se reproduce ilustra su visión de estos ciclos (Ver gráfico de arriba).

El estudio de estos períodos  largos del capitalismo atrajo la atención de muy distintos investigadores, como Joseph Schumpeter, Ragnar Frish y Jan Tinbergen, y fue abordado por Ernest Mandel (4), Richard Goodwin y Christopher Freeman, entre otros (5). Para estos investigadores, la distinción entre las fases de auge y de receso es crucial, sin que exista mecanismo que pueda asegurar la transición de un período dominado por la recesión a un nuevo período de auge.

Por lo tanto, no hay simetría alguna entre ambos puntos de inflexión: porque son los factores económicos los dominantes en el agotamiento de un largo período de expansión, mientras que son necesarios otros factores para la recuperación después de un largo período de depresión. Freeman y sus colaboradores han  insistido en la importancia del marco socio-institucional como la clave para comprender el desajuste entre el paradigma tecno-económico existente y las condiciones sociales necesarias para su desarrollo, y Ernest Mandel consideraba las relaciones políticas y sociales como parte de los factores determinantes de la nueva onda. Para Mandel, los factores económicos endógenos eran decisivos en el agotamiento de la fase de auge y los factores políticos exógenos para el surgimiento de un nuevo ascenso después de décadas de descenso.

De acuerdo con este punto de vista, la evolución del capitalismo de posguerra puede ser descrito como dos ondas. La primera, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la crisis de la década de 1970, con el punto de inflexión a comienzos de la década de 1980. Se le ha llamado los Treinta Años Dorados, o la época del fordismo. Su coherencia fue sin duda diferente a la de la segunda onda del siguiente período, a partir de la década de 1980 hasta la actualidad, la época del neoliberalismo.

Cada una de estas épocas pueden ser descritas de acuerdo a cuatro dimensiones principales: el régimen de acumulación, el paradigma tecnológico, la regulación social y la división internacional del trabajo.

1) El régimen de acumulación describe cómo  la producción y la realización se combinan. Desde el punto de vista de la producción, el crecimiento y por tanto la acumulación, son tan intensos como lo permite el crecimiento de la productividad. Desde el punto de vista de la realización, o el consumo de masas es posible dado el nivel de los salarios o la distribución desigual de la riqueza bloquea el crecimiento de la demanda. En consecuencia, la noción de régimen de acumulación también se refiere a las reglas del juego, en relación con la estructura de  la propia clase dominante, es decir, las relaciones entre los capitales y empresas industriales y financieros, o entre accionistas y gerentes.

2) El paradigma  tecnológico o técnico-económico describe las relaciones entre el modo de producción y la tecnología existente: en cada período hay disponible para su difusión en la economía una constelación de innovaciones, siguiendo el ejemplo de una nueva y determinante rama productiva, como el automóvil en el pasado o la información y comunicaciones después. Sin embargo, la disponibilidad de esas innovaciones tecnológicas no es suficiente, y el desajuste entre este paradigma y el marco de regulación social puede bloquear el proceso de acumulación.

Concentrémonos primero en las posibilidades de difusión de las innovaciones más importantes. Como enseña la historia, su efecto demostración fue tan poderoso en el caso del torno de hilar de agua de Arkwright que algunos de sus rivales y competidores intentaron destruir físicamente su equipo. A pesar de esta hostilidad, el éxito y la muy alta rentabilidad de sus hilanderías de Cromford  y sus otras fábricas alentaron a numerosos imitadores a invertir en fábricas de hilado de algodón, especialmente después de que expirasen sus disputadas patentes. Algunas de las primeras inversiones en canales, como el canal Worsley-Manchester, obtuvieron grandes ganancias. En una escala mucho mayor, el Concurso de Rainhill entre diversos locomotoras de vapor, seguido por el éxito de la rentable explotación del ferrocarril Liverpool-Manchester provocó un enorme auge de las inversiones en ferrocarriles y, de hecho, una gran burbuja financiera a consecuencia de la excitación causada por las estimaciones,  a menudo exageradas de los beneficios potenciales que se obtendrían. Promotores del ferrocarril, como George Hudson en Gran Bretaña y los Vanderbilt en los Estados Unidos, hicieron también enormes beneficios especulando y manipulando los mercados financieros. Los beneficios de Carnegie, Krupp y Ford son un ejemplo de las enormes cantidades de dinero que pudieron ser acumuladas por el éxito de la iniciativa empresarial innovadora. Los beneficios de IBM y Microsoft o Apple son impresionantes y se han convertido en las empresas más rentables del mundo. El abanico de innovaciones, productos y procesos generados por la revolución industrial de la información y las comunicaciones ha creado nuevas formas de inversión, acumulación y realización.

Una característica distintiva recurrente de las ondas largas es que en cada caso, aunque cada una de las innovaciones era única y muy diferente, surgió un conjunto de innovaciones que ofrecía la posibilidad clara de inmensos beneficios, sobre la base de una superioridad tecnológica indiscutible en relación a los modos de producción previos. Todo el tiempo se producen pequeñas mejoras incrementales, por supuesto, pero las innovaciones, que estaban en el corazón mismo de cada onda que hemos analizado, posibilitaban cambios muy notables de productividad y rentabilidad. Sin embargo, estas innovaciones tan rentables no fueron hechos aislados, sino parte de una constelación de productos, procesos e innovaciones organizativas relacionados entre sí. A veces se trataba de un nuevo proceso, que generaba la mayor parte de los beneficios extraordinarios, otras de una serie de nuevos productos, cuando no sobre todo de cambios organizativos, como en el caso de la cadena de montaje de Ford o de Internet, pero en todos los casos hubo cambios interdependientes, tanto técnica como económicamente. La onda Kondrátiev generada después del  final de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial fue la edad del petróleo, los automóviles, la motorización y la producción en masa, gracias al impulso de innovaciones radicales, pero también de grandes cambios sociales. La naturaleza de la regulación social es crucial para el modo de desarrollo del capitalismo moderno.

3) La regulación social implica la determinación de los salarios, la organización del trabajo, el derecho laboral y la normativa de la acción social del Estado en relación a la seguridad social, los servicios públicos y otras partes del salario indirecto. Se trata de un componente importante de la construcción del orden social y la creación de legitimidad, pero la regulación social tiende a no acompasarse, durante los períodos de contracción, con los requisitos de acumulación del capital, que requiere de grandes transformaciones en la distribución social del valor.

De hecho, durante los periodos de desaceleración de la onda larga, las crisis de ajuste se generan por la falta de correspondencia entre las potencialidades del nuevo paradigma tecnoeconómico y el marco de regulación social, es decir, las condiciones de trabajo y salario, la educación profesional y otras normas sociales, los contratos, las tradiciones y la cultura social.

En algunos casos, la historia muestra que el impulso expansivo de lo nuevo  puede ser tan grande que lanza hacia arriba la producción industrial agregada y / o el PIB a pesar de una crisis estructural de adaptación y altos niveles de desempleo estructural. Ese  fue aparentemente el caso de Gran Bretaña en las décadas de 1830 y 1840 y en los Estados Unidos en las décadas de 1880 y 1920. Por otro lado, el crecimiento impetuoso de las industrias del automóvil y el petróleo en la década de 1920 no fue suficiente para superar las tendencias depresivas en los EE.UU. y la economía mundial en la década de 1930, agravadas por graves crisis políticas, conflictos internacionales y crisis monetarias. La posibilidad de una segunda gran depresión contemporánea evoca este ejemplo.

En cualquier caso, los altos niveles de desempleo estructural recurrentes son siempre una manifestación de las crisis de ajuste en cada onda larga. Las estadísticas para el siglo XIX son muy pobres, pero hay fuertes evidencias de desempleo muy graves en las décadas de 1830 y 1840 en Gran Bretaña, y hubo también paro generalizado en la mayoría de los países industrializados en la década de 1880, especialmente en aquellos donde el uso de maquinaria era más avanzado. Hay, por supuesto, abundante evidencia estadística del enorme desempleo estructural en las décadas de 1920 y 1930 y de nuevo en las de 1980 y 1990 hasta la actualidad, con el desempleo alcanzando niveles inimaginables. Incluso durante el boom de la década de 1920 en los Estados Unidos, hubo sectores que sufrieron graves problemas de adaptación, como el carbón, los ferrocarriles y la construcción naval. En Alemania y Gran Bretaña le ocurrió a la industria pesada en general, pero sobre todo a la siderurgia y los astilleros, que atravesaron largos y problemáticos periodos de ajuste estructural. En la década de 1980, el automóvil, el petróleo, las materias sintéticas y, de nuevo, la siderurgia estuvieron  entre las muchas industrias que experimentaron graves problemas de adaptación.

Obviamente, los grandes cambios como la mecanización, la electrificación, la motorización, y la informatización han acarreado una serie de conflictos con cada crisis sucesiva de ajuste estructural. La profundidad de las contradicciones sociales, que pueden verse agravadas durante una crisis estructural, se manifiesta no con menor claridad por los conflictos laborales que engendran.



4) Por último, la división internacional del trabajo corresponde a la organización de la economía  mundial y define la inserción de cada país en el mercado mundial, así como sus relaciones con otras economías. Implica diferentes problemas, como quién extrae materias primas, quién produce bienes industriales y los servicios más sofisticados, quién domina los canales de comunicación y las tecnologías de la información. Pero también implica dinero y los mercados de divisas, a saber, cual es  la moneda de reserva mundial y el control de los flujos de inversión y financieros internacionales. Todo ello define una jerarquía de poderes de acuerdo con las relaciones económicas, militares y políticas.

Los cambios en el régimen de regulación, ya sea a nivel nacional o internacional, pueden plantear conflictos políticos e ideológicos fundamentales, internos e internacionales. Así ocurrió con los conflictos sobre las Leyes del Maíz en las décadas de 1830 y 1840 en Gran Bretaña y más tarde sobre la Reforma Arancelaria en Gran Bretaña a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Los problemas de protección arancelaria también tuvieron efectos profundos en los Estados Unidos, Alemania y Japón, en pleno proceso de industrialización y adaptación tecnológica. En general suelen surgir fuertes tensiones en las relaciones internacionales cuando se considera que intereses nacionales esenciales están en juego o existen fricciones comerciales, como ilustra la carrera armamentística naval anglo-alemana antes de 1914, así como en la aparición hoy en día de la política neo-mercantilista del gobierno alemán en el marco de la Unión Europea. La Tabla 1 resume nuestra visión de las transformaciones contemporáneas de acuerdo con estos cuatro criterios (click en la tabla para agrandar). 


Tabla 1: Fordismo y Neoliberalismo

Las curvas del capitalismo contemporáneo

En lo que  sigue recurrimos a un método que podría denominarse “espectográfico”, que consiste en definir los períodos largos a través de una serie de indicadores (6) a partir de los que deducimos un indicador sintético como una media aritmética simple. Este indicador sigue de cerca el de la tasa de ganancias (gráfico 1).

Hasta mediados de la década de 1980, este indicador es plano, lo que demuestra el poder regulador del régimen. Sin embargo, la tasa de ganancias desciende (7) desde 1967 en los EE.UU., y luego en todas las grandes economías capitalistas a partir de las recesiones generales de 1974-1975 y 1980-1982. Este fue el punto de inflexión de la década de 1980, con el restablecimiento de la tasa de ganancias, a pesar de las grandes fluctuaciones que corresponden a las recesiones de 1991-1993 y 2000-2002.

Con esta restauración de la tasa de ganancia, el indicador sintético muestra una importante recuperación y un crecimiento casi exponencial, que pone de relieve la aparición de grandes transformaciones de la estructura del capitalismo (click en el gráfico para agrandar). 


Antes de discutir los componentes de este indicador sintético, vamos a examinar la evolución de la productividad, ya que es una característica esencial de la dinámica del capitalismo: como el gráfico indica, durante el período fordista, la productividad y la tasa de ganancias sigue la misma trayectoria, ya que la productividad es la raíz de la ganancia. El agotamiento de las ganancias de productividad es la causa de la decadencia de un orden productivo y, en concreto, de la crisis del fordismo.

Una segunda conclusión es que el crecimiento de la tasa de ganancias se restablece desde los inicios del periodo neoliberal, a pesar de las modestas ganancias de productividad en comparación con las del período fordista. Esto simplemente indica que la generación de beneficios encontró otras formas y herramientas.

Una tercera conclusión es el “efecto boomerang” de la globalización: el crecimiento de la productividad disminuye en los EE.UU. y Europa, pero se dispara en las economías emergentes, que son ahora los centros de la dinámica del capitalismo.

Repartición del valor y la realización

El punto de partida para comprender este hecho es la distribución entre las rentas del trabajo y el capital. Teniendo en cuenta que las ganancias de productividad no son comparables a las del período fordista, la herramienta esencial para mantener la tasa de beneficio es la reducción de la proporción de las rentas de trabajo, es decir, aumentar la tasa de explotación. Esto es lo que sucede desde 1980, como demuestra el gráfico 3 (click en el gráfico para agrandar). 



Pero si este es el modo de restablecer la tasa de ganancia nos volvemos a  enfrentar al problema tradicional de la realización: ¿quién comprará los productos si la demanda se comprime a través de la disminución relativa de los salarios? Esta es también, sin duda, una pregunta típicamente keynesiana, pero que, evidentemente, no se limita al keynesianismo: la contradicción entre demanda y realización es una característica esencial del modo de producción capitalista. Para el capitalismo neoliberal, la respuesta ha sido la deuda, el aumento del consumo a través del crédito, como se muestra en el Gráfico 4 (click en el gráfico para agrandar). 



El crecimiento de los ingresos financieros (el indicador del mercado de valores en el Gráfico 4) corresponde al aumento de la desigualdad (véase también el Gráfico 4). Estas curvas siguen el mismo camino.

La economía mundial

La segunda raíz del modelo neoliberal es el crecimiento del crédito y la deuda de muchas economías, incluida la de los EE.UU. Entre 1980 y 2002, el PIB de los EE.UU. representaba alrededor del 21% del PIB mundial. Se redujo al 19% en 2007, en beneficio de las economías emergentes. El modelo de los EE.UU. se ha basado en un sobre-consumo interno, generador de un creciente déficit externo. La tasa de ahorro de los hogares tendía a cero. Lo muestra el Gráfico 5 y la comparación entre el déficit y el sobre-consumo es muy expresiva. Por lo tanto, la necesidad de capital para financiar el déficit de los EE.UU. se convirtió en un factor importante de dificultades internacionales, por lo menos lo que Larry Summers llamó el "equilibrio de terror financiero” (click en el gráfico para agrandar). 

En este marco, las finanzas han jugado un papel crucial para la reproducción del modelo neoliberal de las últimas tres décadas. En efecto, el papel de las finanzas consistía en permitir la transferencia de valor y capital y dar coherencia al modelo. Pero sus contradicciones crecieron, aunque no fue el déficit público de los EE.UU., sino la crisis de las hipotecas subprime la que hizo estallar la crisis financiera: lo que provocó la explosión del “capital ficticio”, como lo llamó Marx, teniendo en cuenta que los títulos financieros son en realidad derechos a futuro sobre la distribución de plusvalía. La crisis es por tanto inevitable cuando se devalúan esos derechos, ya que su dimensión no guarda proporción con la plusvalía  que se genera efectivamente en la economía. Como consecuencia, no se trata de una simple crisis financiera, sino una crisis sistémica del orden neoliberal.

Además, como el modelo neoliberal se desarrolló generando una montaña de deudas, esta devaluación crea una nueva tensión. Como se salva a los bancos con inyecciones masivas de liquidez la nacionalización de la deuda privada, los planes de austeridad exigen que la gente pague por las pérdidas potenciales del sector financiero. La austeridad es violencia aplicada para imponer los derechos de apropiación sobre la plusvalía futura a la que el Capital se niega a renunciar.

Sin embargo, esto implica un bloqueo del sistema teniendo en cuenta su coherencia inestable. Tres contradicciones demuestran esa inestabilidad.

La primera es distributiva: la tasa marginal, es decir, la parte de los beneficios en valor añadido, ha vuelto a alcanzar en los EE. UU. su punto máximo anterior a la crisis y en Europa su recuperación está en marcha. Esto ha sido posible gracias a las ganancias de productividad y, esencialmente, por la congelación de los salarios. Sin embargo, la represión del consumo implica una recuperación sin empleo. Razón por la que se dibuja una nueva recesión en el horizonte, amenazando la tasa de ganancia una vez más.

La segunda es la globalización: un reciente informe de NN.UU. afirma que "la recuperación mundial ha sido frenada por las economías desarrolladas” (8). En efecto, son las economías emergentes las que impulsan la dinámica del capitalismo, como muestra el Gráfico 6. Durante las últimas dos décadas (1991-2011) la producción industrial aumentó un 24% en los países avanzados. En el mismo período, el crecimiento de los países emergentes fue de 2,4 veces superior y su participación en las exportaciones mundiales es ahora el 51%. No hay precedente en la historia del capitalismo y esto implica nuevas contradicciones y cambios importantes (click en el gráfico para agrandar). 

Finalmente, la política presupuestaria: la corrección de los déficits requiere una reducción del gasto público que genera nuevas presiones recesivas y contracciones adicionales de la demanda. Esta contradicción se acentúa por la crisis de la deuda soberana. El rechazo, por el gobierno alemán, de la propuesta de mutualizar las deudas públicas a través de la emisión de eurobonos y una intervención monetaria decisiva del Banco Central Europeo como prestamista de último recurso, demuestra que la Unión Europea no está preparada para resolver sus problemas institucionales y atreverse a proteger la financiación de la deuda pública de los mercados especulativos. Por lo tanto, el euro sigue bajo amenaza y las bancarrotas son todavía posibles.

Estas contradicciones resaltan que la “regulación caótica” es parte de la dificultad para redirigir la regulación social de forma que contribuya a la recuperación en el sentido de una nueva onda de crecimiento y acumulación. Nuestra conclusión, por lo que se refiere a la teoría de las ondas largas del desarrollo capitalista, es que vivimos en medio de las escaramuzas de un importante cambio social que imponen las luchas neoliberales. La convergencia de la crisis de la deuda, las importantes restricciones presupuestarias y la contracción de la demanda, con la amenaza de una nueva recesión en Europa, los cambios en el derecho laboral que rige el mercado de trabajo, la reducción de los salarios y las pensiones, constituye un marco explosivo. Se trata de una crisis sistémica, no sólo por su dinámica interna, sino también por lo que está en juego con las estrategias dominantes.

Durante los treinta años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la regulación del capitalismo se sustentó en el crecimiento masivo del consumo a través del aumento de los salarios. Posteriormente, en las tres décadas de capitalismo desregulado de molde neoliberal, la demanda fue impulsada por la deuda. Hoy en día, ni mediante los salarios ni de la deuda: la demanda se reduce. El capitalismo, en el período de transición entre dos ondas largas  Kondratiev, es, por lo tanto, radical: la única esperanza de futuro que ofrece a la mayoría de la población es la regresión social.

Anexo
Fuentes estadísticas

*Ameco, Base de datos de la Comisión Europea, http://tinyurl.com/AMECO11
*Angus Maddison, Statistics on World Population, GDP and Per Capita GDP, 2008,
*Consumo/Salarios: relación de consumo privado/salarios, EE UU + UE-15. Fuente: Ameco, http://tinyurl.com/AMECO11
*Deuda EE UU: deuda de las familias EE UU. Fuente : Reserva Federal, Flujo de fondos, http://tinyurl.com/FlowFund
*Globalización financiera: proporción de la balanza de capitales en relación con el PIB mundial. Fuente: Bichler, Shimshon and Nitzan, Jonathan (2010), Imperialism and Financialism. A Story of a Nexus, September, http://bnarchives.yorku.ca/294/
*Desigualdades: parte del 1%  más rico (8 países). Fuente: Atkinson, Anthony, Piketty, Thomas and Saez, Emmanuel, Top Incomes In The Long Run Of History, NBER Working Paper 15408, October 2009, http://gesd.free.fr/aps2009.xls
*Sobreconsumo EE UU: tendencia al consumo de las familias. Fuente: Bureau of Economic Analysis Proporción de los beneficios: Proporción de los beneficios en el valor añadido (4 países: EE UU, Alemania, Francia, Gran Bretaña). Fuente: Ameco, http://tinyurl.com/AMECO11
*Tasa de beneficios: media de 4 países (EE UU, Alemania, Francia, Gran Bretaña). Fuente: Husson, Michel (2010), “The debate on the rate of profit”, International ViewPoint n°426, July, http://hussonet.free.fr/debaproe.pdf
*Mercado de valores: Dow Jones deflacionado por el precio implícito del PIB de EE UU, http://www.djaverages.com/
*Indicador sintético: medía aritmética de otros indicadores.
*Déficit de EE UU: déficit de la balanza comercial como % del PIB. Fuente: Bureau of Economic Analysis

Notas:

(1) Dockès, Pierre y Rosier, Bernard (1983), Rythmes économiques. Crise et changement social, une perspective historique, Paris: La Découverte/Maspéro
(2) Kondratiev, N.D. (1992), Les Grandes Cycles de la Cojoncture, Paris: Economica, editado por Louis Fontvieille; (1998), The Works of Nikolai D. Kondratiev, editado por Samuels y Natalia Makasheva, Londres: Pickering and Chatto; (1979) Los ciclos económicos largos, editado por Manuel P. Izquierdo, Madrid: Akal
(3) Trotsky, León (1979), “La curva del desarrollo capitalista”, en Los ciclos económicos largos, O.C. Madrid: Akal, p.89
(4) Mandel, Ernest (1985), “Partially Independent Variables and Internal Logic in Classical Marxist Economic Analysis”, Social Sciences Information 14(3), http://gesd.free.fr/mandel85.pdf ; (1995), Long Waves of Capitalist Development.A Marxist Interpretation, London: Verso; (1986) Las ondas largas del desarrollo capitalista. La interpretación marxista, Madrid: Siglo XXI de España Editores
(5) Para una visión de conjunto ver Louçã, Francisco (1999), “Ernest Mandel and the Pulsation of History” in Achcar, Gilbert (Ed.), The Legacy of Ernest Mandel, London: Verso, http://digamo.free.fr/loucapul.pdf; Freeman, C. and Louçã, F. (2002), As Time Goes By – From the Industrial Revolution to the Information Revolution, Oxford: Oxford University Press.
(6) Las definiciones precisas se dan en el anexo. Todas las series están estandarizados y las variables se reducen hacia el centro, es decir, cada valor se toma como la desviación de la media y se divide por la desviación estándar.
(7) La tasa de ganancias se calcula para las cuatro principales economías típicamente capitalistas: Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido (véase el anexo).
(8) ONU (2011), World Economic Situation and Prospects 2011, http://tinyurl.com/wesp11
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Michel Husson es un reconocido economista marxista francés, veterano militante del socialismo revolucionario, trabaja en el IRES (Institut d’Etudes Economiques et Sociales, ligado a los sindicatos). Francisco Louça es diputado del Bloque da Esquerda portugués, y su principal dirigente. Economista marxista de merecida reputación científica internacional, es actualmente profesor de la Universidad de Lisboa, en donde dirige la Unidad de estudios sobre la complejidad en la economía.

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